El primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 es acabar con la pobreza en todas sus formas y dimensiones. A pesar de los avances de las últimas décadas, más de 700 millones de personas en el mundo viven en situación de pobreza extrema, con menos de 1,90 dólares al día, lo que les impide acceder a necesidades básicas como alimentación adecuada, salud, educación, agua potable o vivienda. Aunque gran parte de esta población se concentra en países de renta baja o media, la pobreza no es exclusiva de estas regiones. Incluso en las economías más desarrolladas millones de personas, incluidos niños y jóvenes, crecen en hogares vulnerables y con carencias que limitan sus oportunidades.
La pobreza es un fenómeno complejo, con causas que van desde el desempleo y la exclusión social hasta la alta vulnerabilidad ante crisis económicas, desastres naturales o problemas de salud. Por ello, combatirla requiere un enfoque integral que involucre a gobiernos, instituciones internacionales, sociedad civil y también al sector privado. El ODS 1 recuerda que acabar con la pobreza es una condición imprescindible para lograr un desarrollo sostenible, equitativo y estable en el tiempo.
En Canarias, la pobreza y la exclusión social representan un desafío importante. Según los indicadores de riesgo de pobreza y exclusión (AROPE), el archipiélago se encuentra entre las comunidades con mayores tasas de vulnerabilidad. La precariedad laboral, la dificultad de acceso a una vivienda digna y la desigualdad territorial son factores que agravan la situación y requieren una respuesta coordinada. En este contexto, el tejido empresarial desempeña un papel clave.
Las empresas pueden contribuir a este objetivo de desarrollo sostenible para el fin de la pobreza a través de medidas que generen empleo digno, promuevan la economía local e impulsen condiciones laborales justas. También pueden colaborar con organizaciones sociales para reforzar la inserción laboral de colectivos vulnerables, apoyar la capacitación en habilidades clave o fortalecer a las microempresas que sostienen buena parte de la economía. Incorporar la lucha contra la pobreza en la estrategia empresarial mejora las oportunidades de quienes más lo necesitan, además de contribuir a crear un entorno social más estable, inclusivo y sostenible, del que también se benefician las empresas y el conjunto de la sociedad.
ACCIÓN
Revisar las condiciones laborales en la cadena de suministro.
Evaluar el trabajo de los proveedores para asegurar condiciones laborales dignas, no solo para el personal directo, sino para toda la cadena de valor.
INDICADOR
- Número de criterios de evaluación definidos
- Número de diagnósticos realizados con proveedores
ACCIÓN
Colaborar con entidades sociales para promover educación e inserción laboral.
Establecer alianzas con ONG u organizaciones de acción social para poner en marcha proyectos que fomenten la educación y la inserción laboral de colectivos en situación de vulnerabilidad.
INDICADOR
- Número de convenios establecidos
- Número de actividades desarrolladas
- Número de personas beneficiadas