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4 Jul, 2024

Objetivos de Desarrollo Sostenible en el sector turístico

Pablo María Díaz Estévez

General Manager Corallium by Lopesan

 

A menudo nos llevamos a error pensando que la sostenibilidad son los coches eléctricos, hectáreas llenas de molinos eólicos y salir al campo a plantar árboles. No digo que estas prácticas no sean sostenibles, pero desde luego, reducir a esto el concepto de sostenibilidad es simplificar mucho. O mejor dicho, mal simplificar.

La Agenda Canaria de Desarrollo Sostenible 2030 plantea tres dimensiones sobre la que actuar. La sostenibilidad social, la sostenibilidad ambiental y la sostenibilidad económica.

Para avanzar en estas tres dimensiones, el Gobierno de Canarias tiene mucho que decir, pero también las empresas turísticas tienen su parte.

Desde el punto de vista de la conexión con el sector primario de las islas, existen cadenas hoteleras en Canarias que tienen sus propias fincas de frutas que están básicamente dedicadas a proveer a los hoteles de su propiedad de las frutas que ofrecen estos hoteles en sus buffets. También existen hoteles que tienen, por ejemplo, su propia producción de vinos e incluso su propia producción de vermú. Estos hoteles tienen la posibilidad de ofrecer producto agrario de kilómetro cero, excelente calidad y máxima frescura a sus clientes. Si además estos hoteles se esfuerzan por explicar cómo, dónde y cuándo producen los productos ofrecidos, así como la particularidad del sector primario en su isla, ofrecen al turista una auténtica experiencia inmersiva en el destino. Elevando y mucho la experiencia vacacional del turista porque se lleva también un aprendizaje memorable.

Aquellos hoteles que no tengan producción propia, pueden igualmente ofrecer este tipo de experiencias, apoyándose en productores locales que puedan acercarse al establecimiento para entrar en contacto directo con los turistas. 

Pero no queda aquí la colaboración con el sector primario. En los buffets de nuestros hoteles en Canarias se generan toneladas de desperdicio alimentario cada día. No podemos conformarnos con tirar los alimentos a la basura y nada más. Existen aplicaciones que ayudan a conectar a los residentes con los hoteles para poder comprar paquetes de alimentos (desayunos y cenas, básicamente) a precios reducidos y ya listos para el consumo.

También existen aplicaciones para medir cuánto es el desperdicio y de qué tipo. Estos sistemas de medición lo tienen en marcha numerosos hoteles en nuestro querido Archipiélago. Recordemos que sólo aquello que es medible puede ser mejorado. Cuando medimos y separamos el residuo orgánico de nuestros buffets, podemos no solamente reducirlo, sino también dedicarlo para hacer compost y donar ese compost al sector primario, en un claro ejercicio de colaboración y economía circular. La tecnología también puede ayudar a tener una actividad turística más sostenible.

Según el décimo tercer informe sobre el estado de la pobreza, el 36,2% de la población canaria está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Este dato y este escenario es cualquier cosa menos sostenible.

Y, en este sentido, pueden darse un sinfín de beneficios sociales. Los hay casi de todos los colores. Descuentos en seguros médicos, en cadenas de distribución, artículos tecnológicos, etc. Incentivando que los colaboradores en un mismo turno se unan para que vengan juntos en un solo vehículo, minimizando así el desgaste de su propio vehículo, la emisión de CO2 y el gasto en combustible. Mejor cinco pasajeros que uno solo.

Necesitamos saber gestionar el éxito actual para ordenar y mejorar el modelo turístico futuro, basado en las experiencias inmersivas en destino y en la sostenibilidad.

En todo caso, merece la pena una reflexión tranquila sobre el modelo turístico que queremos para el futuro. La clave para una sociedad más próspera, estará seguro en la colaboración público privada. No podrá ser de otra manera.

Pero no es sostenible un 36% de población en riesgo de pobreza. Un entorno del 16% de paro y un entorno del 9% de hogares con todos sus miembros en desempleo. (Fuente: EPA del INE)

La actividad turística es una actividad con alta emisión de CO2. Aviones, barcos, cruceros, automóviles, guaguas, camiones. Pero las empresas turísticas pueden tomar decisiones que ayuden a reducir este impacto.

Existen hoteleras que tienen su propio campo eólico en Gran Canaria, otras hoteleras que compran el cien por ciento de su energía certificada como renovable. Adicionalmente, podemos tener detalles también. Plazas de parking gratuitas a aquellos turistas que alquilen un vehículo eléctrico, por ejemplo. Generar experiencias entre colaboradores y clientes limpiando playas, barrancos, plantando árboles. Cualquier actuación puede ser válida para ayudar a conseguir el objetivo de cero emisiones, que deberíamos tener todos los canarios.

Pero también la eliminación total de los plásticos de un solo uso debería ser un objetivo a perseguir por todas las hoteleras que operan en nuestro Archipiélago. Botellas de agua, botecitos de champú, gel, acondicionador, body milk, etc. Nada de esto es ya necesario.

Separar los plásticos, vidrios, cartón y papel, orgánicos no es una opción, es una obligación social de nuestras empresas.

En Fuerteventura tenemos algún ejemplo hotelero totalmente autónomo en materia de agua. Desaliniza el agua que toma del mar, la utiliza en sus instalaciones; habitaciones, outlets de alimentos y bebidas, piscinas, etc. Y dispone también de planta depuradora donde trata con éxito las aguas residuales, que al final de este proceso utilizan para regar sus jardines. Jardines por cierto absolutamente frondosos y sanos. ¿Por qué no utilizar este ejemplo de reutilización de aguas en el resto de la planta alojativa canaria? Evitaremos verter millones de metros cúbicos de agua negra al océano.

Un archipiélago, que vive y sustenta su economía en su territorio; en la variedad de paisajes, en sus tradiciones, historia y costumbres. Que todos compartimos encantados con los millones de turistas que deciden venir a visitarnos.

Necesitamos saber gestionar el éxito actual para ordenar y mejorar el modelo turístico futuro, basado en las experiencias inmersivas en destino y en la sostenibilidad. Y solo podremos hacerlo con visión interior positiva, retándonos a nosotros mismos como sociedad y con la única meta posible; la excelencia.

Porque no somos dueños de nuestras Islas, tan sólo las hemos tomado prestadas de nuestros hijos y nuestros nietos.